Juan Felipe Herrera

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Fernando Alegria, Conductor of the Américas
(en español: Fernando Alegría, conductor de las Américas)

Juan Felipe Herrera potraitby Juan Felipe Herrera

There we were, Fernando and I, facing the feverish audience at the Fine Arts building of San Francisco. The people were clapping, shouting, rocking on the seats from one side to the other as Fernando finished reading ¡Viva Chile Mierda! then, a pensive wave rolled through them. They imagined and felt the atrocities of los desaparecidos in Chile, during and after the Chilean Coup de’etat in 1973 as his poems unfolded with my plain guitar chords accompanying his words.  Again, the audience rose up as Roberto Vargas recognized him as one of the  co-organizers of this First Latino Bay Area Poetry Festival —“El Sexto Sol.” This was 1974, the peak, perhaps, of Latinx poetry and activist expressive power on the West Coast.

Fernando was instrumental in conducting this momentum forward. His literary bravado, deep history, word art, and simply, his kindness, mentoring, humor and keen leadership was a luminous pillar.

A few years later, in 1977, his light fell upon us, a new cadre of Latinx poets stepping into graduate programs at Stanford. We found a home at the Spanish and Portuguese Department —Francisco X. Alarcón, myself (even though I was in the Department of Anthropology), Gloria Velásquez, Francisco Santana, Marjorie Agosín, Manuel Hernandez and other eager grad students from California, Latin America and the world. Fernando was the hub. His home in Palo Alto, with Fernando at the helm, was a café of sorts, our  second garden where we chatted poetry, visited with the Alegría family, perked our ears as Fernando recounted stories of his poetry cohorts and brought in some of them such as Julio Cortazar. Alarcón took note, literally, and conducted an expansive discussion with Cortazar for our bilingual newspaper, El Tecolote, based in the Mission District of San Francisco.

Fernando Alegría brought Latin America to our table, our writing and our voice —in some wild late seventies sense we became América. Our voice changed, our consciousness and knowledge expanded. We were no longer grad students oscillating in a familiar yet odd national territory.

As writers, artists and thinkers, we reconnected ourselves with the textured literary body of the Américas —the ancestral lands we longed for and with the peoples we could collectively project our art for a new time for change.

Gracias Fernando, always —pioneer, poet of the people, shoulder-to-shoulder with the Latinix Literary Movement, literary ambassador. ¡Presente!

    Juan Felipe Herrera, Poet Laureate of the United States, 2015-2017

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Fernando Alegría, conductor de las Américas

Ahí estábamos, Fernando y yo - frente al público enardecido en el edificio de Bellas Artes de San Francisco. La gente aplaudía, gritaba, se balanceaba de un lado al otro en sus asientos mientras Fernando acababa de leer ¡Viva Chile Mierda!  entonces,  una ola pensativa despertó su conciencia. Imaginaron y sintieron las atrocidades de los desaparecidos en Chile, durante y después del golpe de estado chileno de 1973, mientras sus poemas se desplegaban con mis sencillas cuerdas de guitarra acompañando sus palabras. Una vez más, el público se levantó cuando Roberto Vargas lo reconoció como uno de los organizadores de este Primer Festival de Poesía Latina en el área de la Bahía de San Francisco —“El Sexto Sol.” Esto fue en 1974, el auge, quizás, de la poesía y el poder expresivo activista Latinx en la Costa Oeste. Fernando fue instrumental en conducir este movimiento hacia adelante. Su valentía literaria, historia profunda, arte de palabra, y simplemente, su bondad, tutelaje, humor, y liderazgo sagaz fue un pilar luminoso.

Algunos años más tarde, en 1977, su luz descendió sobre nosotros, un nuevo cuadro de poetas Latinx que entraba en programas de posgrado en Stanford. Encontramos un hogar en el departamento de Español y Portugués— Francisco X. Alarcón, yo (aunque estaba en el departamento de antropología), Gloria Velásquez, Francisco Santana, Marjorie Agosín, Manuel Hernández y otros entusiastas estudiantes de posgrado de California, Latinoamérica, y el mundo. Fernando era el centro. Su hogar en Palo Alto, con Fernando al timón, era un tipo de café, nuestro segundo jardín donde conversábamos sobre poesía, visitábamos a la familia Alegría, y levantábamos nuestras orejas cuando Fernando contaba historias sobre sus compañeros de poesía y traía a algunos, como a Julio Cortázar. Alarcón tomó nota, literalmente, y condujo una discusión extensa con Cortázar para nuestro periódico bilingüe, “El Telecote,” radicado en el Mission District de San Francisco.

Fernando Alegría trajo a Latinoamérica a nuestra mesa, a nuestra escritura, y a nuestra voz —  en cierto sentido salvaje de finales de los años setenta, nosotros nos convertimos en América. Nuestra voz cambió, nuestra conciencia y conocimiento se expandieron. Ya no éramos estudiantes de posgrado oscilando en un territorio nacional familiar y sin embargo extraño. Como escritores, artistas y pensadores, nos reconectamos con la urdidumbre del corpus literario de las Américas — las tierras ancestrales que añorábamos y con los pueblos hacia los cuales podíamos colectivamente proyectar nuestro arte para un nuevo tiempo de cambio. Gracias Fernando, siempre — pionero, poeta de la gente, hombro a hombro con el Movimiento Literario Latinx, embajador literario. ¡Presente!

— Juan Felipe Herrera, Poeta Laureado de los Estados Unidos - 2015-2017

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